19 de mayo de 2024

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Crónica de una fiesta esperada: Fiesta en Homenaje al Caballo

El clima, como pasa en estos casos, era el gran enigma. Pero tuvo el buen gusto de acompañar, con un poco de frío a la mañana, alguna nube, pero sin lluvia. La consigna en la que todos pensaban era “que llueva, pero no este fin de semana”. Y así fue.

Las ganas de que todo salga bien era el segundo mandamiento, por lo menos para los que organizaron, coordinaron y trabajaron sin descanso. Y también se logró.

Hubo dos años “en suspenso”, que habían aumentado las ganas de juntarlos a todos para disfrutar las destrezas, las ofertas gastronómicas y los shows artísticos. Pero basta de introducción, que hay mucho que contar.

La mañana del sábado arrancó en el bellísimo Monumento al Caballo, en la rotonda de ingreso a Vedia. Escuelas, instituciones, vecinos, visitas –entre ellas, los propios autores de “nuestro” caballo corriendo libre por la llanura bonaerense- Himnos, banderas, paisanas y paisanos dando su homenaje. Y uno especial al caballo que murió en una de las primeras ediciones, y fue enterrado ahí mismo, como una especie de legado. Las palabras del Intendente, como siempre, sentidas y emocionadas, la bendición religiosa, y de ahí todos partieron hacia el epicentro de los eventos: el Hipódromo Municipal.

Allí esperaba el Fogón, así con mayúsculas, ceremonia que acompaña todos los comienzos y que a modo de ritual asegura que la Pachamama nos va a dar su aprobación y bendición.

Las cantinas ya estaban esperando a los clientes. Muchas instituciones presentes, con el agregado de voluntarios que se multiplicaban atendiendo y recibiendo pedidos. Entre ellos, funcionarios que se arremangaron y trabajaron a la par de todos.

En la pista se vieron los pingos. Las amazonas compartieron espacio con el juego de riendas-una especie de carrera de obstáculos a pura rienda entre tambores de chapa- Se presentaron razas, estuvieron los chicos de la Escuela de Equitación, y el esperado entrevero de tropillas.

La gente llegando sin prisa, pero sin pausa. Los amantes de los caballos ya se unían a la multitud que recorría los puestos de los emprendedores y artesanos, donde había para elegir desde alpargatas “top”, bijouterie, plantas, accesorios, ropa, mates, cuchillos, adornos, y muchas cosas más. Una postal bien colorida.

Cuando promediaba la tarde, se largó el escenario. Los artistas locales acompañaron con todo su arte. Estefanía Gutiérrez, Maxi Boyero, Hugo Ibáñez, Javier Conocchiari, Axel Coria, Maxi Rossi, La Otra Junta, Chango Castillo, un montón de gente que colabora siempre brindando canciones de las de siempre y de las de ahora. Se llevaron un montón de aplausos del público que ya se había mudado de la pista a la tribuna. Lucila y Laura García Faiez acompañaron presentando y manteniendo la onda con sus bellas voces y presencia, no dejando que decayera la buena onda ni un segundo.

La jornada se cerró con dos platos fuertes: los chicos de Migrantes, que hicieron bailar cumbia hasta a los eucaliptos, y La Fiesta, cuarteteando la noche a full.

El domingo amaneció con nubes, pero se fue despejando y entibiando para poder disfrutar todo lo que faltaba.

El tradicional desfile de carruajes y caballos, identificándose por los banderines, colmó la Avenida Dunckler con colores y tradición, y con muchísimos participantes, tanto en cuanto al público como en el desfile propiamente dicho.

En la pista del hipódromo se desarrolló, carreras de sortija, juego de riendas, carrera de potros y desfile de tropillas.

El escenario ya venía acompañando con música, pero faltaban presencias. Con la animación de Claudio “Pipulo” Juárez, un maestro en el arte de entretener, oriundo y presencia infaltable en Cosquín, se largó la fiesta. Guillermo Fernández “rompió” el hielo al ritmo del 2×4, mechando con folklore. Le siguió el impecable Ballet Distrital, con ritmos salteños, chacareras, zambas y taquiraris.

El Peteco Carabajal se subió luego al escenario interpretando chacareras con el Santiago Trío, reeditando las de siempre y las que todos quieren escuchar, como la única e inimitable “Las manos de mi madre”, que suele arrancar lagrimones en los sentimentales y nostálgicos.

La jornada continua con otro de los episodios más esperado, el sorteo del auto, la moto y el televisor, que se fueron de la mano de los felices ganadores. Para los que se quedaron sin premio material, tuvieron un cierre espectacular, con los reyes de la pachanga, Los auténticos decadentes.